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LH 336-337_01
01 | Num.336-337
Ecología integral: terapia ecológica

Calixto Plumed Moreno, O. H.
Doctor en Psicología. Psicólogo Clínico. Escuela de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios.
Universidad Pontificia Comillas. Madrid.

Este artículo aborda la intersección de ecología, ética y espiritualidad, explorando temas que van desde la importancia de la memoria histórica de los ancianos hasta la necesidad de una educación ecológica integral. El texto destaca la visión del
Papa Francisco sobre la ecología humana y propone un enfoque bioético para abordar la crisis socio-ambiental. Además, se examina la economía ecológica, la terapia ocupacional centrada en la ecología y la llamada a una conversión personal hacia un estilo de vida más sostenible. La conexión entre espiritualidad, hospitalidad ecológica y responsabilidad individual en la preservación del medio ambiente se presenta como un hilo conductor. Este análisis holístico busca promover un cambio de mentalidad hacia la interdependencia y la solidaridad, esenciales para abordar las complejas crisis globales.
 
Palabras clave: Ecología, ética, economía, crisis
This article considers the intersection of ecology, ethics and spirituality, exploring topics that range from the importance of the elderly’s historical memory to the need for an integral ecological education. It highlights Pope Francis’s vision of human ecology and proposes a bioethical approach to the social and environmental crisis. Likewise, it examines the ecological economy, ecology-centred occupational therapy and the call for a personal conversion to a more sustainable lifestyle. The connection between spirituality, ecological hospitality and individual responsibility in environmental conservation is seen as the guiding thread of this reflection. This holistic analysis seeks to foster a change of mentality towards interdependence and solidarity, which are essential to deal with our complex global crises.
 
Keywords: Artificial Intelligence, Healthcare, Health, Ethics.

Somos un todo conjunto

No vamos a hablar de panteísmo. De manera general, el panteísmo puede ser considerado como una ideología filosófica o como una concepción del mundo. No queremos hablar de ello cuando decimos que «somos un todo conjunto». 

Pero tampoco lo vamos a hacer sobre el provincialismo reduccionista y miope; porque el nacionalismo no es más que un eslogan de etapa, para imponer la identidad de los grupos sociales, pero no es valioso como objetivo último. Nos quedamos con la humanidad que es la mejor opción para el hombre según Malika Assimi. Formamos parte de la humanidad y algo más, somos parte del universo.

Según una concepción ecológica, todos estamos en el mismo barco: la especie humana, los animales y las plantas; todos los seres que tienen vida y lo inanimado. Es decir, somos un todo y hay que seguir dando la razón a Ortega cuando nos advierte: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo». Por lo tanto, nos atrevemos a afirmar, si somos conscientes, que constituimos una unidad de destino en lo universal.

Ahora bien, en las cosas cruciales hay que tener unidad; en las cosas importantes hay que tener diversidad, ya que de la heterogeneidad pueden surgir las grandes obras enriquecidas. La diversidad de opiniones es necesaria para un conocimiento más objetivo.

Somos muy conscientes de la afirmación de Yuakim Mubarak que llegó a decir que, de todos los factores de unidad entre los hombres, es cierto que hasta nuestros días la religión es el más poderoso. Otra cosa es caer en el fanatismo y entonces no hablamos de la religión verdaderamente vivida.

Pero no está bien visto llegar a ser obsesivos y buscar ante todo la unanimidad ya que resultaría tan lóbrego como desear que siempre sea trece y martes.

Por lo tanto, ni panteísmo, ni monismo, ni uniformidad. Variedad que enriquece, pero teniendo claros los objetivos al estilo de Juan de Dios ya que «todos tiramos a un blanco» que es acoger a los demás, esto es ser hospitalarios. Y huir de la indiferencia, votar por el bien común y cuidar este mundo que habitamos y del que formamos «un todo conjunto». Pongamos algunos ejemplos.

01 | Ecología y vulnerabilidad: recuperar la memoria histórica de los ancianos

Existe un factor muy importante para el cuidado del medio ambiente; también el de una reflexión ética sobre cómo percibir la vida y el derredor, la memoria histórica. Una sociedad sin historia, desvincula su presente y futuro, porque no ha logrado enlazarlo con su pasado.

En muchas culturas y sociedades, los ancianos representan una riqueza muy valiosa, porque son pozos de tradición, acervo y sabiduría. El encuentro generacional es necesario, para que las nuevas descendencias puedan anclarse en puertos seguros, aún más, para que las nuevas generaciones no olviden los errores del pasado y los eviten, remediándolos, buscando salidas a los desafíos que la misma historia les provoca. El diálogo con la tercera edad es una llamada a las futuras generaciones, para que no desconozcan lo que se está gestando. En la obra El ciclo vital completado de Erik Erikson, su esposa Joan, añade un capítulo más en el libro de su esposo, en donde describe una situación muy notable sobre la presencia de los ancianos en la vida familiar:

Algo ha ido terriblemente mal ¿Por qué ha sido necesario enviar a todos nuestros viejos “fuera de este mundo” a un tan remoto hogar para que en él lleven sus vidas recibiendo cuidados y confort físico? Todo ser humano va con rumbo a la vejez, con todas sus alegrías y con todos sus pesares. Pero ¿cómo vamos a aprender de nuestros ancianos la manera de prepararnos a este final de la vida, al que todos debemos enfrentarnos solos, si nuestros modelos a imitar no viven con nosotros? […].

La memoria histórica representa un legado ético de considerable patrimonio, porque además de la herencia de la tradición humana, es importante narrar cuáles han sido los límites de la vida humana, donde existen vacíos por subsanar, sabiendo contemplar un futuro venidero que no deja de retar hacia la edificación de nuevas posibilidades que merecen profundizarse con ahínco y coraje.

02 | Ecología ideológica, ecología física y social

A través del movimiento comunitario de salud mental, la psiquiatría ha tenido una oportunidad de ejercer influencia sobre el fenómeno de las enfermedades mentales. No obstante, es necesario balancear la función de control social que tiene la psiquiatría con su función como agente de cambio social.

La psiquiatría nunca se practica en un vacío social. Pocos psiquiatras se dan cuenta de que el manto carismático colocado sobre sus hombros ha sido puesto en ellos por la sociedad, la cual espera de los psiquiatras que lleven a cabo ciertas funciones sociales vitales que hacen referencia al control de la conducta desviada.

Con el fin de desarrollar una perspectiva ecológica, es necesario, en primer lugar, identificar el ecosistema del cual los profesionales de la salud mental somos parte. Quizás nuestro ecosistema nos es más evidente en su aspecto físico.

Todos estamos enterados de las crecientes crisis en nuestra ecología física. El aire que respiramos está siendo cada vez más contaminado por productos de los motores de combustión interna; el agua que bebemos lo es por desperdicios industriales, la tierra que supuestamente amamos por la defoliación progresiva.

Estamos enterados también de muchos rasgos de nuestra ecología social. A nivel doméstico somos testigos corrientemente de graves perturbaciones tales como las crisis urbanas, las revueltas estudiantiles, y muchos aspectos de la rápida transición social: cambios en normas de conducta, en los patrones sexuales, en las afiliaciones -políticas y en muchos otros sucesos tales como el decaimiento del tamaño de la familia incluso de la familia nuclear. A nivel internacional vemos luchas entre «los que tienen» y «los que no tienen», nacionalismo resurgente y mini-nacionalismo.

Quizás nosotros estamos menos enterados de nuestra ecología ideológica; de los grandes sistemas de creencias poseídos en común por millones de personas, que son la infraestructura de nuestras percepciones del mundo, de nuestro conocimiento propio y del de los demás, de los significados que nosotros damos a la vida y a la muerte, y de los cambios hechos por el hombre en la ecología física y social.

03 | Un bosquejo de patrón de comportamiento ecológico

Con el firme deseo de ahondar en el problema ecológico y su relación con la vulnerabilidad, brindando una propuesta educativa para venideras generaciones desde una perspectiva bioética, se presentan estas ideas:

  • El pronunciamiento del papa Francisco sobre el tema ecológico, manifiesta la preocupación de la Iglesia por el cuidado de la tierra, por medio del cultivo de una ecología humana que, apoyada en los principios bioéticos, genere cambios significativos y reales para el cuidado del medio ambiente.
  • La actitud de diálogo, en la que hace hincapié Laudato Si´, es indispensable a la hora de esbozar el tema ecológico, porque a través de la interlocución entre: ciencias naturales, tecnología, economía, políticas internacionales, concepciones religiosas y bioética, se pueden promocionar potenciales soluciones para hacer frente a todas las realidades de vulnerabilidad.
  • La finalidad de la encíclica no es solo la de resaltar los principales problemas ecológicos y ofrecer alternativas esperanzadoras donde todos debemos de tomar parte y sentirnos corresponsables en devolverle vitalidad al cosmos, por medio del desarrollo sostenible e integral, recuperando la dimensión ética que ha perdido la sociedad.
  • Es notorio que no existen dos crisis, una social y otra ambiental, sino una sola y compleja crisis: la socio-ambiental.
  • El problema ecológico está muy relacionado con la nueva concepción antropológica que el mundo moderno oferta en la humanidad, donde el hombre se ha posicionado en el centro de la creación, sintiéndose superior y atribuyéndose el derecho de utilizar el resto del orbe para alcanzar sus propios beneficios.
  • Es importante conservar el legado ético de pasadas generaciones, creando consciencia y pensamiento crítico ante eventualidades pasadas. Se necesita afirmar en las nuevas generaciones una conciencia madura basada en criterios de valores.
  • El campo educativo, independientemente su modalidad y nivel, es uno de los campos privilegiados y potenciales en la conservación de la cultura, ética y ecología, en fin, del patrimonio humano.

04 | Antropología del desarrollo, ética social y ecología. Ecología humana e integral, buen vivir

Es la auténtica calidad de vida como un buen vivir que implica una armonía personal, familiar, comunitaria y cósmica, y que se expresa en su modo comunitario de pensar la existencia; en la capacidad de encontrar gozo y plenitud en medio de una vida austera y sencilla, así como en el cuidado responsable de la naturaleza que preserva los recursos para las siguientes generaciones. De esta forma, se nos presenta una ecología humana e integral, unida inseparablemente a una verdadera antropología y bioética global, por la que se visibilizan las vitales fases y dimensiones que constituyen la vida de la persona. El hombre, en su ser varón y mujer, está conformado por esta ecología y naturaleza humana, con su diversidad y complementariedad de aspectos bio-físicos, corporales, sociales, históricos, culturales, espirituales y trascendentes.

Se plantea una antropología del don que acoge el regalo de la vida humana (LS, 91, 119-120). Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona (Cf. LS, 117).

Se trata de un código antropológico y normatividad humana que, como nos muestra toda esta ecología integral y buen vivir, posibilita desarrollarnos y encontrarnos de forma intercultural, ética, ecuménica e interreligiosa. Al final se traduce en la búsqueda de la civilización del amor, de la globalización de la solidaridad y la paz, frente a toda guerra, violencia e injusticia.

05 | Educación ecológica

Podríamos hablar de Educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente que son los constitutivos esenciales de nuestra realidad. Implicando en consecuencia: reforma del pensamiento (ciencias), reforma del espíritu (sistema educativo), reforma de la vida (sostenible), reforma de la sociedad (modelo de civilización), reforma moral (ética del género humano).

Tenemos capacidad de implementar una «ecología de la vida cotidiana, ecología ambiental, económica, social, cultural y espiritual», que promuevan y permitan la adopción y mantenimiento de un estilo de vida saludable, que se traduzca en: atención, palabra, estímulo, consuelo y fidelidad. Tenemos el reto de educar para una conversión ecológica, educar la libertad que es educar para el bien humano en construcción.

El mensaje profético de la Laudato Si’ es muy significativo. La encíclica constituye una guía moral y espiritual para la creación del nuevo paradigma de un mundo más solidario, fraterno, pacífico y sostenible. Y cambiar hacia una nueva forma de vivir en una relación más armoniosa con la naturaleza, nuestra casa común.

Las nuevas enfermedades, entre otras la Covid-19, están manifestando claramente lo profundamente conectados (en-redados) e interdependientes que estamos todos. Necesitamos comenzar a pensar en el mundo que vendrá después de ellas, precisando de un enfoque integral ante las crisis mundiales.

Pero se nos brinda una buena oportunidad con la síntesis del pensamiento del papa Francisco que realiza en la Carta encíclica Fratelli tutti justamente sobre la fraternidad y la amistad social. Mayor confluencia y abundancia de motivos no se pueden pedir y habremos de aprovechar para poder llegar a cumplimentar algunos de los objetivos de Laudato Si’ y medir cuanto se indica para llegar a una Ecología Integral, que es en definitiva: dar una respuesta al clamor de la tierra, al clamor de los pobres, a la economía ecológica, al cambio de nuevos estilos de vida más sencilla, a una educación ecológica, asumiendo una espiritualidad ecológica y, en definitiva en un empeño comunitario y la participación activa en el cuidado de la creación.

En consecuencia, estamos defendiendo la implantación de una actitud hospitalaria frente a la vida, desde la concepción hasta la muerte incluyendo todas las etapas. Tenemos una gran oportunidad para transformar el mundo en un sitio mejor y más habitable, donde se nos permita pensar con paz y progresar en armonía buscando creadoramente otras alternativas de vida.

Que precisamos de una conversión ecológica, lo sabemos; y que tenemos un problema educativo, también resulta ser cierto. Ahí estamos, desde la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, velando por llevar a cabo una hospitalidad-responsabilidad ecológica, cuidando del hombre, cuidando del mundo que habita y haciéndolo más humano.

06 | Economía ecológica

¿Qué es la economía ecológica? No es estrictamente una rama de la teoría económica, sino un campo transdisciplinario (ecología, termodinámica, sociología, economía, …) que estudia la relación entre los ecosistemas naturales y el sistema económico. Considera que la economía es parte de un sistema mayor, el ecosistema Tierra (o la biosfera), cuyos recursos naturales y capacidad para asimilar desechos son limitados.

Realmente todo se reduce a esto: toda la vida está interrelacionada. Todos estamos atrapados en una red, cosidos en una sola prenda del destino. Lo que afecta a uno, afecta a todos indirectamente (Martin Luther King, Jr.)

La economía ecológica cuestiona tanto el objetivo como la viabilidad del crecimiento económico ilimitado. Los economistas ecológicos suelen oponer la “sostenibilidad fuerte” que ellos buscan a la “sostenibilidad débil” de la economía ambiental. La economía ecológica es una economía que adopta una visión de largo plazo y que evalúa los costos y beneficios considerando los intereses del conjunto de la comunidad.

Algunas características de la economía ecológica:

  • Hace de la discusión de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales, un elemento central para la comprensión del problema de la sustentabilidad.
  • Pone énfasis en los conflictos ecológicos distributivos intra e inter generacionales.
  • La economía ecológica entiende que “la escala de la economía”, está limitada por los ecosistemas y que gran parte del patrimonio natural, no es substituible por el capital fabricado por el hombre.
  • Se plantea el uso de los recursos renovables (como pesca, leña, etc.), en un ritmo que no exceda su tasa de renovación, así como el uso de los recursos no renovables (como el petróleo y la minería en general), en un ritmo no superior al necesario para su sustitución por recursos renovables.
  • Tiene como objetivo conservar la diversidad biológica y entiende que los residuos, sólo pueden ser generados, en una magnitud que el ecosistema pueda asimilar o sea capaz de reciclar.

Y secundando a Albert Einstein apuntamos que: Nuestra tarea debe ser vivir libres, ampliando nuestro círculo de compasión para abarcar a todas las criaturas vivientes y la totalidad de la naturaleza y su belleza. Es decir, siendo hospitalarios radicales.

07 | Terapia ocupacional y ecología. ¿Qué es una terapia ecológica?

La ecoterapia, también llamada terapia verde o terapia centrada en la Tierra, es un conjunto de técnicas terapéuticas que sostiene que formamos parte de una red de vida y que nuestra psicología forma parte del medioambiente.

El papa Francisco nos enseña que la ecología humana implica también la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno.

Es un medio de intervención, actividad que responde a objetivos terapéuticos en las distintas áreas de desempeño y, a la vez, vincular a la terapia ocupacional a una problemática social mayor, el actual deterioro medioambiental. Esto deviene de la reflexión en torno a interiorizar el impacto que las persona ejercen en el medioambiente a través de sus ocupaciones.

Por ejemplo, el arte de cultivar frutas, vegetales, flores y plantas ornamentales. Deriva de la palabra Hortus, huerto o jardín, naturaleza, y Cultura, cultivo o cultura e involucra todos aquellos procedimientos necesarios para que las plantas fructifiquen. Dentro de las actividades hortícolas se incluye también el trabajo de jardinería, la realización de huertas no profesionales y las actividades que involucran contacto con la naturaleza.

Sus objetivos apuntan a un rescate ecológico, desde un desarrollo sostenible, producción alimentaria orgánica, educación medioambiental, entre otros. Desde tiempos antiguos se han destacados los beneficios de la interacción entre el hombre y el medioambiente: las primeras asociaciones entre el medioambiente y salud provienen de Egipto, “los médicos prescribían a las personas de clase social elevada que sufrían alteraciones mentales o emocionales, paseos por los jardines con el fin de aliviar sus males”; en la Edad Media personas que debían ser internadas y que no tenían los recursos económicos para saldar las futuras deudas eran obligados a trabajar en los jardines del hospital, presentando mejores índices de recuperación.

Resulta evidente entonces comprender que existe una tendencia real e histórica del hombre hacia la relación con la naturaleza que va más allá de la mera satisfacción de necesidades, pues a través de sus ocupaciones el hombre la ha modificado y se ha beneficiado de ella, se ha alimentado de sus frutos, ha utilizado sus productos para construir, y ha buscado en su contacto una fuente de sanación.

Dentro de sus espacios de intervención han creado pequeños oasis verdes, esto está dado principalmente porque resulta ser una ocupación tan cotidiana y familiar que puede ser comprendida desde las distintas áreas de la ocupación dependiendo del sentido que le dé la persona y con una versatilidad tal que su realización permite que el sujeto se desempeñe en diversos roles y tareas.

08 | Espiritualidad ecológica. Hospitalidad ecológica

Debemos detenernos en la necesidad de una conversión personal, comunitaria y eclesial, sobre un nuevo estilo de vida más atento a las necesidades de las demás personas y del planeta.

En Laudato Si’ (LS), el papa Francisco nos invita a una conversión ecológica: «Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe […]. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo» (LS 216).

Todas las cosas eran buenas: Tras la creación, Dios se asomó al balcón del cielo, presentó toda la creación al hombre y se divertía viendo ‘qué nombre les ponía’ (Gn 2,19). Sin embargo, es triste que nuestra cultura, sea tan incapaz de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y ‘no reconozcan al artífice, fijándonos en sus obras’ (Cf. Sab 13,1).

En la Orden Hospitalaria estamos con la ecología desde siempre. Hablamos de terapia ecológica, cultivamos jardines con agua reciclada, fomentamos el cuidado de las especies y las aproximamos parcialmente al hombre, haciendo terapias con animales en la que somos pioneros desde siempre… Porque la ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan.

Por carisma y espiritualidad, somos los encargados de llevar a la práctica el evangelio del cuidado; somos los custodios de la cultura del cuidado. Y sabemos muy bien que tenemos el deber de cuidar la naturaleza, y al mis-mo tiempo debemos proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Tenemos que re¬cuperar los distintos niveles del equilibrio ecológi¬co: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el es¬piritual con Dios […] para crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cui¬dado basado en la compasión (Cf. Laudato-Si’,210).

La competencia ética fundamental a la que aspiramos, consiste en la apertura hacia lo otro y los otros, en estar accesible a los requerimientos del mundo, atento a lo distinto de uno mismo. Es decir, queremos ser encarnación de la Hospitalidad global. En adelante tendremos que preguntarnos cada uno sobre su responsabilidad individual en la lucha contra la degradación del mundo […] Habremos de secundar la invitación para adoptar una manera hospitalaria de dirigirse al mundo (Cf. Innerarity, D. (2001).

Sabemos y, nos importa mucho en esta ocasión, decir que: somos ecologistas y hospitalarios, porque resulta ser lo mismo vivir la ecología y la hospitalidad bien entendidas, pues defendemos la vida en su integridad y la creación en continua evolución. Que somos huéspedes unos de otros -según certera expresión de Steiner- significa que nuestra instalación en el mundo tiene la estructura de la recepción y el encuentro, que hay una libertad del dar y recibir más allá de los imperativos de la reciprocidad. (Cf. Innerarity, D. (2001).

Los jóvenes nos reclaman un cambio. Se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos (Cf. Laudato-Si’,13). Ahí estamos, velando por llevar a cabo la Hospitalidad ecológica, cuidando del hombre y cuidando del mundo que habita, haciéndolo más humano.

Coda de conclusión

Es importante destacar que, hay ciertos ejes transversales que dan consistencia a toda la encíclica del papa Francisco, reforzando la tesis del pontífice que “todo está conectado”. Estos ejes son:

“[…] (1) la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, (2)  la convicción de que en el mundo todo está conectado, (3) la crítica al nuevo paradigma y las formas de poder que derivan de la tecnología, (4) la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, (5) el valor propio de cada criatura, (6) el sentido humano de la ecología, (7) la necesidad de debates sinceros y honestos, (8) la grave responsabilidad de la política internacional y local, (9) la cultura del descarte y (10) la propuesta de un nuevo estilo de vida.»

El problema ecológico no se puede solucionar con acciones puntuales de ciertos grupos, se necesita de un cambio de mentalidad, de autorresponsabilidad y compromiso por el cuidado de “nuestra casa común”.

Reconociendo algunas de las crisis esenciales de nuestra humanidad que nos ayuden a superarlas implica el  compromiso para salvar a la humanidad, realizándola como: crisis global-reformas indispensables, crisis ecológica, crisis de empobrecimiento, crisis de futuro, crisis de sentido, crisis de fundamentos, crisis de cultura (valores), crisis social (fragmentación), crisis epistemológica.

Por concluir de alguna manera, seleccionamos estas sentencias de personajes destacados de nuestra historia que nos dan a comprender más fácilmente cuanto llevamos dicho:

  • La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no la de su codicia (Mahatma Gandhi (1869-1948).
  • Piensa globalmente, actúa localmente (Jacques Ellul (1912-1994); René Dubois (1901-1982), ecologista; David Brower (1912-2000).
  • El hombre no solo es un problema para sí, sino también para la biosfera en que le ha tocado vivir (Ramón Margalef).
  • Nunca sabremos el valor del agua hasta que el pozo esté seco (Thomas Fuller).
  • Una ecología saludable es la base para una economía saludable (Claudine Schneider).

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