los enfermos y el mundo sanitario
José Luis Redrado, O.H.
Secretario emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de la salud
Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha marcado un estilo y una dirección que resuenan profundamente con el mundo de la salud y el sufrimiento humano. No es un pontífice que hable de la enfermedad o de los profesionales sanitarios desde una distancia teórica, sino que su acercamiento es intrínsecamente pastoral, encarnado y profundamente empático. Su biografía, marcada por experiencias personales de enfermedad y la pastoral en barrios humildes de Buenos Aires, ha forjado una sensibilidad particular hacia aquellos que sufren, los marginados y quienes se dedican al cuidado. Este artículo explorará el perfil del Papa Francisco en relación con los enfermos y el mundo sanitario, analizando los puntos fuertes de su pontificado en este ámbito, su visión sobre la enfermedad, la salud y el rol de los profesionales, y su constante llamada a una cultura del cuidado.
Además de los temas fuertes de su Pontificado en relación con los enfermos y mundo sanitario que intentamos desarrollar a continuación, completamos este trabajo con tres anexos: uno, selección de los 12 Mensajes sobre la Jornada Mundial del enfermo 2014-2025. Dos, documentos donde el Papa incluye citas sobre el tema, por ejemplo: en homilías, discursos, encíclicas. Y tres, selección de frases breves, significativas pronunciadas por el Papa Francisco en relación con los enfermos y mundo sanitario. Con todo ello el lector podrá constatar, ampliar y profundizar este filón tan importante que es la pastoral de la salud.
Palabras clave: Papa Francisco, Cuidado, Misericordia, Cercanía, Dignidad del Enfermo
From the start of his pontificate, Pope Francis set a style and a course that have a deep connection with the world of health and human suffering. He was not a pope who spoke of illness or of healthcare professionals from a theoretical distance, but rather he took an intrinsically pastoral, personal and profoundly empathetic approach. Indeed, his biography, marked by personal experiences of sickness and pastoral activity in the poor districts of
Buenos Aires, forged a special sensitivity for people who suffer, for the marginalised and for those who devote themselves to caring for others. This article explores the profile of Pope Francis with respect to the sick and the healthcare world, analysing the strong points of his pontificate in this field; his vision of illness, health and the role of healthcare professionals; and his constant call for a culture of care.
In addition to the strengths of his pontificate in relation to the sick and to healthcare which we present here, this article includes three annexes. The first is a selection of the twelve messages to the World Day of the Sick 2014-2025. The second annex comprises documents in which the Pope makes references to this matter, for example in homilies, speeches and encyclicals. The third presents a selection of brief but significant phrases pronounced by Pope Francis with respect to the ill and to the world of health. All this material will allow the reader to appreciate, enlarge upon and delve deeper into the very important matter of pastoral activity in the field of health.
Keywords: Pope Francis, Care, Mercy, Nearness, Dignity of the sick
01 | El perfil de un pastor cercano: la experiencia personal y el magisterio de la presencia
El Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, no es ajeno al sufrimiento. Ha hablado públicamente de su propia experiencia con una enfermedad pulmonar en su juventud, de la cual se recuperó, pero que le dejó una cicatriz y una comprensión visceral de la fragilidad humana. Esta vivencia personal se une a décadas de ministerio sacerdotal y episcopal en contacto directo con realidades de pobreza, enfermedad y exclusión en Argentina. Su estilo de gobierno se caracteriza por una marcada cercanía a la gente, y esta proximidad es especialmente evidente cuando se dirige a los enfermos.
Para Francisco, el encuentro con el enfermo no es una tarea más, sino una prioridad evangélica. Lo ha repetido en múltiples ocasiones: la Iglesia debe ser un «hospital de campaña» donde se acoja, se cure y se acompañe. Este concepto, central en su magisterio, implica una Iglesia que no teme mancharse las manos, que no permanece impasible ante el dolor, sino que sale al encuentro, sana las heridas y derrama el bálsamo de la misericordia. Su propia figura, la de un Papa que besa a los enfermos, que les toma de la mano, que escucha sus historias, es el magisterio de la presencia encarnado.
02 | Puntos fuertes del Pontificado: una teología del cuidado y la misericordia
Los puntos fuertes del Papa Francisco en relación con los enfermos y el mundo sanitario pueden agruparse en varias categorías interconectadas:
- La Centralidad de la Persona Enferma: Francisco coloca al enfermo en el centro de la pastoral y de la reflexión eclesial. No se trata de un objeto de caridad, sino de un sujeto con dignidad inalienable, cuya experiencia de sufrimiento es un lugar teológico, una epifanía de Cristo sufriente. Él insiste en la necesidad de escuchar al enfermo, de comprender su dolor, de respetar su voluntad y de acompañarle integralmente, no solo en su dimensión física, sino también espiritual y emocional.
- La Cultura del Descarte vs. la Cultura del Cuidado: Uno de los pilares de su magisterio social es la denuncia de la «cultura del descarte», que margina y olvida a los más vulnerables, incluyendo a los enfermos crónicos, los ancianos y aquellos con discapacidad. Frente a esta lógica utilitarista, el Papa propone con vehemencia la «cultura del cuidado». Esta cultura se basa en la solidaridad, la compasión, el reconocimiento de la interdependencia humana y la responsabilidad compartida de velar unos por otros, especialmente por los más frágiles. En el ámbito sanitario, esto se traduce en una atención que no solo busca curar, sino cuidar; que no solo se enfoca en la enfermedad, sino en la persona enferma.
- La Dignidad de la Vida en Todas sus Fases: El Papa Francisco ha defendido con firmeza la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Sus pronunciamientos sobre la eutanasia y el aborto son claros, pero su defensa de la vida va más allá de estos temas, abarcando la necesidad de cuidados paliativos que alivien el sufrimiento en la fase final de la vida, el apoyo a las familias que cuidan a enfermos crónicos o con discapacidad, y la promoción de una medicina que esté siempre al servicio de la persona y no de intereses económicos o ideológicos.
- El Rol Fundamental de los Profesionales de la Salud: Francisco ha expresado en múltiples ocasiones su profunda gratitud y admiración por los profesionales de la salud. Los considera «ángeles de la guarda», «centinelas del cuidado» y verdaderos artesanos de la fraternidad humana. Les ha instado a ejercer su vocación con compasión, ética y humanidad, recordando que su trabajo no es meramente técnico, sino profundamente humano y espiritual. Reconoce la enorme presión a la que están sometidos, especialmente en tiempos de crisis como la pandemia, y subraya la necesidad de apoyarlos y valorarlos. Para él, los profesionales de la salud son la primera línea de la cultura del cuidado.
- La Enfermedad como Oportunidad y Misterio: Lejos de ver la enfermedad únicamente como un castigo o un mal a erradicar, el Papa Francisco la aborda también como un misterio que puede ser fuente de crecimiento, de purificación y de solidaridad. La enfermedad puede abrirnos a la trascendencia, a la propia vulnerabilidad y a la necesidad de los demás. No la glorifica, pero sí la integra en una visión más amplia de la existencia humana, invitando a no huir del sufrimiento, sino a afrontarlo con fe y esperanza, encontrando en él una oportunidad para el encuentro con Cristo y con los hermanos.
- La Salud como Derecho Universal y Bien Común: Aunque la Iglesia no es una institución de salud en el sentido técnico, el Papa Francisco ha abogado consistentemente por el acceso universal a la atención sanitaria. Considera la salud un bien común y un derecho fundamental, no un privilegio. Ha criticado las desigualdades en el acceso a la atención médica y ha llamado a la comunidad internacional a garantizar que nadie sea excluido de la atención necesaria, especialmente en las regiones más empobrecidas del planeta.
03| La pandemia de COVID-19: un testamento de su visión
La pandemia de COVID-19 sirvió como un catalizador y un amplificador de la visión del Papa Francisco sobre la salud y el sufrimiento. Durante este período, sus mensajes se centraron en:
- La Fraternidad y la Solidaridad Global: Ante un virus que no distinguía fronteras, el Papa Francisco enfatizó la interconexión humana y la necesidad de una respuesta global solidaria. Abogó por la distribución equitativa de vacunas y tratamientos, denunciando el «nacionalismo de la vacuna» y la acumulación por parte de los países ricos.
- El Reconocimiento del Sacrificio Sanitario: Rindió homenaje constante a los profesionales de la salud, que se encontraban en la primera línea de batalla, exponiéndose al contagio y soportando una carga física y emocional inmensa. Los calificó de «héroes» y «mártires» silenciosos.
- La Oración y la Esperanza ante el Miedo: En momentos de incertidumbre y temor, el Papa ofreció mensajes de esperanza basados en la fe, invitando a la oración y a la confianza en Dios, sin caer en un fatalismo o una negación de la realidad. Su momento de oración en una Plaza de San Pedro desierta bajo la lluvia, en marzo de 2020, se convirtió en un símbolo global de consuelo y cercanía.
- La Necesidad de un «Nuevo Modelo de Desarrollo»: La pandemia también le sirvió para reflexionar sobre las deficiencias del modelo económico actual, que prioriza el beneficio sobre el bienestar humano y la sostenibilidad del planeta. Invitó a repensar nuestras prioridades y a construir un mundo más justo y solidario, donde la salud y el cuidado de la casa común sean pilares fundamentales.
04| Desafíos y horizontes: hacia una pastoral de la salud renovada
El magisterio del Papa Francisco en torno a la salud y la enfermedad no solo ofrece una profunda reflexión teológica, sino que también plantea desafíos concretos para la pastoral de la salud y para la sociedad en general:
- Superar el Individualismo y Promover la Comunidad Terapéutica: Su insistencia en la cultura del cuidado interpela un modelo de atención sanitaria que a menudo se centra exclusivamente en el individuo enfermo, descuidando el papel de la familia, la comunidad y la dimensión social de la enfermedad. La pastoral de la salud, a su vez, está llamada a fomentar redes de apoyo y comunidades terapéuticas donde el enfermo se sienta acompañado y valorado.
- Formar Profesionales de la Salud con Conciencia Ética y Humanitaria: El Papa Francisco subraya la importancia de una formación que vaya más allá de lo técnico, que dote a los profesionales de la salud de una sólida ética, de empatía y de una profunda comprensión de la persona humana en su totalidad. Esto implica integrar la dimensión espiritual en la atención sanitaria.
- La Iglesia en la Periferia del Sufrimiento: La llamada a ser un «hospital de campaña» significa que la Iglesia debe ir allí donde el dolor es más agudo, a las periferias existenciales y geográficas, llevando consuelo, esperanza y ayuda concreta. Esto implica una presencia activa en hospitales, residencias, hogares y en la vida de aquellos que sufren en silencio.
- Promover la Investigación Ética y al Servicio de la Vida: Francisco ha manifestado su apoyo a la investigación científica, siempre y cuando esta respete la dignidad de la vida humana y esté orientada al bien común, sin dejarse instrumentalizar por lógicas comerciales o ideológicas
05| Conclusión
05| 01 El cuidado como rostro de la Iglesia
El Papa Francisco ha logrado posicionar el tema de la salud, el sufrimiento y el cuidado en el corazón del magisterio y de la acción pastoral de la Iglesia. Su figura, cercana y compasiva, ha revitalizado la atención a los enfermos, recordándonos que en cada persona que sufre se hace presente el propio Cristo. Su insistencia en la cultura del cuidado frente a la cultura del descarte no es solo un imperativo ético, sino una llamada a transformar nuestras sociedades y a construir un mundo más humano, más justo y más solidario.
Para la pastoral de la salud, el Papa Francisco ofrece una hoja de ruta clara: ser una Iglesia que acompaña, que sana, que escucha, que valora la vida en todas sus fases, y que reconoce en los profesionales de la salud a aliados fundamentales en la noble tarea de aliviar el dolor y promover la dignidad humana. Para el Papa Francisco, el cuidado no es una tarea más, sino el rostro mismo de una Iglesia que desea ser, auténticamente, un «hospital de campaña» al servicio de la humanidad sufriente.
05| 02 Un Papa de la cercanía en la Pastoral de la Salud
En resumen, el papa Francisco se perfila como un “Papa de la cercanía” en la Pastoral de la salud. Su pontificado ha dado nueva vida a la atención pastoral de los enfermos, dotándole de un rostro más humano y compasivo. No se trata de un enfoque meramente programático, sino de una actitud existencial que emana de su fe profunda y de su genuino amor por la humanidad.
Su magisterio invita a toda la iglesia y a la sociedad en general a replantear la forma en que nos relacionamos con la enfermedad y el sufrimiento. Nos desafía a superar la indiferencia y el miedo, a abrazar la vulnerabilidad y construir comunidades más inclusivas y solidarias. Su énfasis en la dignidad del enfermo, el valor de los cuidados paliativos, la vocación de los profesionales de la salud y la importancia de la misericordia, lo convierten en una voz profética y una guía inspiradora para la pastoral de la salud en el siglo XXI. Su legado en este ámbito será, sin duda, el de un pastor que nunca se cansó de tender la mano a los que sufren, viendo en cada enfermo el rostro del propio Cristo.
05| 03 Hacia una nueva etapa de la Pastoral de la Salud
Después de esta reflexión centrada en la persona del Papa Francisco, aprovecho la ocasión para decir una palabra de agradecimiento al gran ejército de personas que han impulsado y animado la Pastoral en el campo sanitario. Mi mente va al inicio de un gran movimiento – 1969. Posteriormente seguirán sumándose personas, fechas y lugares con la marca Pastoral de la salud (cf. Redrado, J.L. Notas para la historia de la Pastoral de la salud. También 25 años en el Vaticano al servicio de la Pastoral de la salud). No podemos olvidarnos de las diversas Instituciones religiosas, masculinas y femeninas, de las diversas escuelas diocesanas de pastoral, del asociacionismo internacional católico: médicos, enfermeras, farmacéuticos; PROSAC en España, instituto CAMILLIANUM de los PP. Camilos en Roma. Y nuestro Pontificio Consejo, el Dicasterio de la Pastoral de la salud en Vaticano, a nivel universal, toda la Iglesia. Por más de 25 años ha desempeñado las tareas de “estimular, promover, coordinar y colaborar con las iglesias locales y seguir atentamente los programas sanitarios y sus repercusiones en la pastoral de la Iglesia”. Detrás de unas y otras estructuras hay mucha vida, muchas personas, muchas ilusiones y esperanzas que han fructificado. Se han echado los cimientos, se ha trabajado, animado y construido. Es motivo de alegría por lo conseguido, al mismo tiempo que deseamos un futuro mejor.
Recordemos también que la Iglesia siempre ha estado presente en el mundo del dolor. La historia nos lo confirma; y que existe una relación muy estrecha entre pastoral sanitaria y evangelización. Muchos misioneros, antes de construir una capilla, han abierto y siguen abriendo un pequeño dispensario, primer “templo” de la presencia de Cristo médico de las almas y de los cuerpos.
Hoy la Iglesia toma conciencia y responsabilidad. El trabajo realizado por el Pontificio Consejo y la participación de las iglesias locales subrayan esta afirmación. Sí, es mucho lo que se ha conseguido en la Pastoral de la salud, pero de cara al futuro se le presenta a la Iglesia el reto de hacer un verdadero esfuerzo de consolidación animación, formación, integración y coordinación.
Me permito señalar algunos retos que se presentan en el campo sanitario donde debe realizarse la pastoral: la salud y la enfermedad, todo el ambiente sanitario con su desarrollo vertiginoso, con su complejidad de estructuras y personas, con los consiguientes cambios e ideologías sobre la vida, la salud, la enfermedad, la muerte. Aquí está el campo de acción de las diversas estructuras, llámense Pontificio Consejo, Departamentos nacionales y diocesanos de pastoral de la salud, etc.
05| 04 Retos
- El primer reto: es cultural: frente a una cultura de la vida tenemos la cultura de la muerte.
- El cuidado de los enfermos es parte integrante de la misión de la iglesia.
- Las instituciones sanitarias católicas son patrimonio precioso de la Iglesia y de la sociedad. ¿Cómo garantizar los valores de libertad, igualdad y solidaridad?
- Los progresos de las ciencias y de las tecnologías ¿Qué postura adopta la Iglesia para que los pobres no queden marginados?
- El fenómeno de la comunicación: ¿Qué capacidad tiene la Iglesia para una comunicación pastoral eficaz y profética?
- A los anteriores retos añadamos ahora otros retos que inciden particularmente y de forma práctica en el quehacer diario de un hospital. Son los siguientes:
- Secularización de la medicina
- Deshumanización de la medicina
- La falta de preparación ética en los profesionales
- Proyectos nuevos en pastoral
- Todos responsables: atención integral al enfermo
- Formación adecuada
- Vocación: no es suficiente el mandato, es necesaria la vocación
- Oración, motor que da fuerza al pastor, al evangelizador.
Los enfermos, los familiares y el personal sanitario deben ver y sentir en las personas del servicio pastoral un testigo que transmite con la vida la Buena noticia del Evangelio, ésta: que Jesús pasa y sana; que Jesús pasa y acoge; que Jesús pasa y salva.
Ante todos estos retos se necesitan estructuras y personas adecuadas y con vocación.
05| 05 Mirar el futuro con esperanza
Para ello hacemos bien no olvidar el pasado, verlo como luz y, si el resultado es positivo, tomar nota del porqué y cómo se ha conseguido.
En el tema de atención a los enfermos, la Iglesia siempre ha sido pionera – unas veces serán las personas carismáticas, llámense santos de la caridad, o sus respectivas instituciones.
Hemos hecho alusión a un periodo fuerte de la pastoral de la salud, donde la tarea de animación ha sido fundamental, porque contaba con dos realidades: una estructura y personas adecuadas.
¿Qué sucede después de esos años? El lógico cambio de Papas, de Juan Pablo II a Benedicto XVI y al Papa Francisco. La relación que acabo de hacer es precisamente sobre el Papa Francisco, los enfermos y el mundo sanitario, marcando fundamentalmente su rica personalidad y cercanía. Pero sucede algo muy importante en su pontificado, se trata de la reforma de la Curia romana con la Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium”, 19 marzo 2022; dicha reforma tiene muchos puntos de interés de apertura y se dan las diversas “fusiones” de Dicasterios, entre ellos los cuatro Pontificios Consejos (Justicia, Cor Unum, salud y emigrantes) en un solo Dicasterio Para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El “Motu proprio” con el que se instituye dicho Dicasterio lleva fecha del 17 agosto de 2016 e indica que, a partir del 1 de enero del 2017, cesaban las competencias que tenían los cuatro Consejos pontificios.
Sigo preguntando: ¿qué sucede ahora? Hay una nueva impostación que requiere atención en cuanto a la organización y a las personas de animación. La pregunta sigue: ¿estos dos requisitos se han dado? Parece que no. Se nota en el vacío que se vive respecto a la animación de la Pastoral de la salud. No entramos en las otras materias. Esta falta de animación repercute en las diversas naciones, diócesis e Instituciones.
No es nuestra misión decir lo que se debe hacer, sí el decir que cualquier estructura necesita también personas, ¿las mejores?, no. Las más adecuadas a la función, a la misión.
La reforma no es un fin, sino un medio, para un fuerte testimonio cristiano; para fomentar una evangelización más eficaz. La reforma de la Curia, que insistentemente pedía el papa Francisco, dice así: “será real y posible si surge de una reforma interior” que tenga como foco el Buen samaritano, el hombre que se desvía de su camino para hacerse cercano a un medio muerto que no pertenece a su pueblo y al que ni siquiera conoce.
Se trata de una espiritualidad que tiene su fuente en el amor de Dios que nos amó primero, cuando todavía éramos pobres y pecadores, y que nos recuerda que nuestro deber es servir a nuestros hermanos como Cristo, especialmente a los más necesitados.
Anda, haz tú lo mismo (Lucas 10, 37). Haced lo mismo, Curia romana, curias nacionales y diocesanas. Como lo hizo Cristo que premió en su evangelización el mundo de los enfermos.

