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344 | Editorial: No a la cultura del descarte
Francisco renueva el modo de acompañar

La Jornada del Enfermo o la caricia de Dios a quien sufre. En estas fechas estamos invitados a detenernos, para escuchar y contemplar el misterio del sufrimiento a la luz de la esperanza. En las jornadas del enfermo tomamos consciencia de cómo el cielo quiere salir al encuentro de la fragilidad humana.

«Pero yo nunca te olvidaré» (Isaías 49,15). Es el tema elegido por León XIV para la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que este año se celebra el domingo 26 de julio, festividad de los santos Joaquín y Ana. Enfatiza cómo el amor de Dios por cada persona nunca decae. Este tema fue anunciado en un comunicado de prensa del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, especificando que las palabras elegidas por el Pontífice, tomadas del libro del profeta Isaías, son «un mensaje de consuelo y esperanza para todos los abuelos y las personas mayores, especialmente para quienes viven en soledad o se sienten olvidados». Al mismo tiempo, el versículo «es un recordatorio a las familias y comunidades eclesiales para que no los olviden, reconociendo en ellos una presencia preciosa y una bendición».

En esta edición de Labor Hospitalaria, hemos querido dedicarla, aunque sea parcialmente, a una visión panorámica sobre el Papa Francisco y su aproximación al sufrimiento, a la salud y la enfermedad, durante su pontificado.

Al hablar sobre el Papa Francisco surge una pluralidad de sentimientos y, al preguntarse qué escribir sobre Francisco, cuando son tantas y tan ricas las cosas que se podían destacar, en consecuencia, se desean compartir, a modo de sencillos apuntes, algunas notas que pueden ayudar a centrar la mirada sobre algunos de los aportes más importantes de su pensamiento.

La elección de Bergoglio como Papa supuso un gran revulsivo para la Iglesia católica. El pontífice argentino inició un fuerte impulso reformador, acrecentado cuando estalló la gravísima crisis de la pederastia eclesial y mundial. Además de apostar por los más débiles, defendió una ecología integral y arremetió contra la economía que mata. Reorganizó la Curia, impuso un control de las finanzas y fustigó el carrerismo eclesiástico. Como es habitual flotando entre conservadurismo y progresismo. Rompedor de estilo. Sinodalidad al sacar del congelador el Vaticano II. Consciencia de Iglesia minoritaria con potenciación de los laicos que también son iglesia. Un Papa carismático y muy cercano, pastor. Se ha desgastado y vaciado en su misión de integrar a los colectivos históricamente excluidos, “descartados”.

El Papa Francisco no ha cambiado la doctrina católica, pero sí ha introducido nuevas prioridades pastorales y un modo distinto de proponerla. Señalamos algunos de los rasgos más importantes:

  1. El “kerygma” en el centro. Francisco insiste en que el núcleo de la fe es el anuncio del amor misericordioso de Dios, antes que discusiones morales o disciplinares. Su idea: la doctrina no cambia, cambia el modo de acompañar a la gente.
  2. Misericordia y acompañamiento. Hace énfasis constante en el discernimiento personal, el acompañamiento pastoral, la reinserción antes que la exclusión. Esto se ve, por ejemplo, en Amoris Laetitia y su visión de la vida familiar y los casos complejos.
  3. “Iglesia en salida”. Una Iglesia cercana a la periferia, misionera, menos burocrática, más sinodal (participativa). Su doctrina impulsa un estilo: menos autorreferencia y más servicio.
  4. Ecología integral. Un aporte original está probablemente en Laudato Si’ y Laudate Deum, donde vincula: ecología, justicia social, economía, espiritualidad. La “ecología integral” propone un cambio de cultura globalizada.
  5. Se atreve a criticar el economicismo y el consumismo. Y defiende una economía “al servicio de la persona”, no del mercado, afirmando que la desigualdad y la exclusión son formas de violencia social.

Es intrépido al implicase con energía para dar un impulso social a muchos de estos aspectos:

  1. Defensa de los pobres y descartados. Francisco denuncia la “cultura del descarte” que margina: inmigrantes, ancianos, desempleados, pueblos indígenas. Su mensaje social insiste en una economía humana, en el trabajo digno y en combatir desigualdades estructurales.
  2. Migraciones. Es uno de los ámbitos donde su voz ha sido más fuerte: apela a la acogida, la integración, la protección, y la promoción de los migrantes. Ha ido a fronteras simbólicas (Lampedusa, Lesbos) para visibilizar el drama migratorio.
  3. Abogó por evitar la guerra como herramienta política, promover la diplomacia, fortalecer organismos internacionales, fomentar el diálogo interreligioso. Ha actuado como mediador en conflictos (como en el acercamiento Cuba–EEUU).
  4. Aspecto clave y bastante original la defensa de la casa común. Su liderazgo ambiental lo ha situado como una de las voces globales más influyentes en materia climática impulsando energías limpias, responsabilidad corporativa, conversión personal y comunitaria.

No defrauda su implicación para incluir en el impulso político, en sentido amplio y no partidista, influyendo en la agenda global:

  1. Crítica a las desigualdades y desequilibrios de poder. Denuncia la concentración de riqueza, el rol desmesurado de las finanzas, el desequilibrio entre norte y sur global, el racismo y la exclusión.
  2. Fomentó nuevos acuerdos internacionales. Ha inspirado o apoyado iniciativas globales sobre deuda externa justa, pactos educativos, acuerdos climáticos, procesos de paz.
  3. Renovación interna de la Iglesia. Su reforma de la Curia, la transparencia económica y el impulso sinodal buscan una Iglesia más participativa y menos clerical, lo cual también tiene repercusiones sociopolíticas.

Resumiendo, el Papa Francisco se ha caracterizado por una doctrina centrada en un énfasis en la misericordia y el Evangelio esencial; un enfoque pastoral realista y acogedor; la lucha contra la cultura del descarte, un fuerte impulso social en favor de pobres, migrantes y excluidos; un estilo pastoral centrado en las periferias; un liderazgo global en ecología integral, paz y justicia social; la reforma estructural del Vaticano. Una renovación interna basada en sinodalidad, descentralización y transparencia.

Las reflexiones aportadas por los diversos colaboradores en torno al Papa Francisco, sea desde sus experiencias de contacto directo, sea desde el abordaje de aspectos o ámbitos de su trabajo profesional, enriquecen esta edición de Labor Hospitalaria que siempre ha tenido la pretensión de devolver los mejores productos de expertos en los diversos ámbitos de actuación.

Las amplias y extensas vivencias de su aproximación al pontificado de Francisco, son apertura de enfoques y líneas de acción que nos ayuda a trabajar y seguir mejorando los trabajos tanto de la Pastoral como de la Ética/Bioética como de la Humanización que continúan siendo los grandes retos cuando los centramos a el mundo de la salud, del dolor y del sufrimiento que acompaña al ser humano desde siempre. Todo ello nos hace más optimistas y realistas en nuestra misión carismática de evangelización del mundo del dolor.

Se nos propone una conversión ecológica que transforme estilos de vida y estructuras sociales, promoviendo una síntesis de saberes científicos, culturales y espirituales. De esta forma, la salud se entiende como un bien común que depende del cuidado de la casa común, subrayando la urgencia de acciones colectivas orientadas a la justicia social y ecológica. La salud depende del equilibrio dinámico entre múltiples dimensiones de la vida humana y de su adecuada inserción en los sistemas socioecológicos. En este sentido, cuidar la salud no es solo curar enfermedades, sino preservar las condiciones que hacen posible la vida digna y plena para todos.

Aproximarse al concepto de salud, así como a las formas de su cuidado, se trata tanto de un abordaje integrador de saberes, teológicos, espirituales y culturales, como de conocimientos científicos ecológicos, biomédicos y sociales, que quiere mover a distintos actores, y en todas las escalas territoriales, a un compromiso transformador por el cuidado de la casa común ante la urgencia de la crisis eco-social a nivel planetario, pues implica decisivas consecuencias negativas tanto para la vida humana y del conjunto de la Tierra, como especialmente para las comunidades empobrecidas y vulnerables.

Esta comprensión permite identificar que la crisis ecológica es inseparable de una crisis antropológica, cultural y ética, vinculada al paradigma tecnocrático y al antropocentrismo desviado que ha marcado la modernidad.

El Papa Francisco ha logrado posicionar el tema de la salud, el sufrimiento y el cuidado en el corazón del magisterio y de la acción pastoral de la Iglesia. Su figura, cercana y compasiva, ha revitalizado la atención a los enfermos, recordándonos que en cada persona que sufre se hace presente el propio Cristo. Su insistencia en la cultura del cuidado frente a la cultura del descarte no es solo un imperativo ético, sino una llamada a transformar nuestras sociedades y a construir un mundo más humano, más justo y solidario.

En la homilía de la Eucaristía con motivo del inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma, el 19 de marzo de 2013, Francisco expresó con claridad el modo como comprendía su misión y también la misión de la Iglesia: Custodiar [cuidar] a Jesús con María, custodiar [cuidar] la creación entera, custodiar [cuidar] a toda persona, especialmente a la más pobre, custodiarnos [cuidarnos] a nosotros mismos: he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a cumplir, pero al que todos estamos llamados, haciendo resplandecer la estrella de la esperanza: ¡custodiemos [cuidemos] con amor lo que Dios nos ha dado!

Como consecuencia, aprovechamos esta ocasión para introducir un enfoque de humanización, en el empleo de estas doctrinas y reflexiones, para que no nos tiente y lleve sin remedio a eliminar a la persona y su dignidad en el desempeño de nuestras tareas asistenciales. Nos importa considerar la centralidad de la persona y su dignidad. Y es el contexto en que nos movemos en Labor Hospitalaria y, estas reflexiones nos pueden ayudar, personal y profesionalmente a saber acompañar a las personas que experimentan el sufrimiento en sus diferentes facetas y teniendo en cuenta que tratamos el sufrimiento con Humanización y Hospitalidad que está en el corazón del que acoge y acompaña.