Tenemos que preguntarnos si no se ha pasado del espíritu del Buen Samaritano, al de un “cyber doctor”, o al de un transhumanista para quien todo está permitido con tal de llegar a eliminar todo sufrimiento y conseguir una vida sin muerte y, si no ha llegado el momento de reflexionar sobre la necesidad de pasar de la medicina basada en la evidencia a un arte médico centrado sobre el enfermo, a una medicina totalmente centrada en la persona.

El Grupo “Mater Care”, que reúne a los Obstetras y Ginecólogos de la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas tuvo a bien dedicar su sesión bianual en 2019 al análisis de la decisión de ser médico hoy, interrogándose sobre si sigue siendo una vocación, como siempre se ha considerado, o se ha convertido en una atracción ante el desarrollo y aplicación
de las nuevas tecnologías y el manejo de otros valores que den más importancia al éxito de la técnica que a la humanización de la asistencia al enfermo.

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