Pallapupas
ONG Payasos de hospital. Barcelona
01/ Un primer sí lo cambió todo
En el año 2000 entramos por primera vez en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona con una convicción sencilla y profunda: los niños hospitalizados y sus familias necesitaban algo más que diagnósticos y tratamientos. Necesitaban ser vistos y acompañados emocionalmente.
Sant Joan de Déu fue el primer hospital de Cataluña en apostar por nosotros. Integrar profesionales del cuidado emocional en sus unidades requería una visión de la asistencia que fuera más allá del paradigma biomédico. El Dr. Manel del Castillo, exdirector-gerente del Hospital SJD Barcelona, lo resume así: «La esencia de Sant Joan de Dèu es la hospitalidad. Dentro de la hospitalidad, se entiende el cuidado y el acompañamiento integral de las personas más vulnerables.»
Aquel primer sí abrió una puerta que ya no se ha cerrado. Año tras año, la colaboración con Sant Joan de Déu se ha profundizado hasta convertirse en una alianza consolidada, mutua y viva al servicio de pacientes, familias y profesionales.
02/ Lo que pasa cuando un payaso entra en una habitación
Cuando nuestro equipo entra en una habitación de hospital, pasa algo simple y poderoso: baja la tensión, aparece la risa, la respiración se relaja y la relación se vuelve más humana.
El niño que lleva semanas ingresado recupera un espacio de bienestar emocional. La madre o el padre que carga con la angustia recibe también un momento de conexión humana que le recuerda que no está solo.
No se trata de una acción de cortesía, sino de una intervención emocional estructurada, adaptada al momento clínico y coordinada con los equipos de enfermería y medicina. Respetamos protocolos, conocemos el contexto médico e intervenimos con metodología propia.
El Dr. Juan José Lázaro, jefe del Servicio de anestesiología infantil de SJD Barcelona, recuerda que al principio hubo reticencias, «pero poco después eran ellos mismos los que avalaban la importancia de su papel.» Hoy lo expresa con claridad: «los profesionales del cuidado emocional deben estar sí o sí.»
Para Ariadna Tartera, profesional en experiencia del Paciente Pediátrico y Fisioterapeuta Pediátrica del mismo hospital, «no es hacer reír. Es transformar cómo se vive una situación difícil. Desde la experiencia del paciente pediátrico, esto no es un complemento. Es parte del cuidado. Porque en pediatría no sólo importa lo que hacemos, sino cómo lo viven los niños y sus familias.»
03/ Lo que dice la ciencia
Durante veinticinco años hemos aprendido que la intuición no basta. Había que demostrar lo que los profesionales ya percibían: que el cuidado emocional funciona.
En 2019, la Organización Mundial de la Salud revisó más de 3.000 estudios sobre artes y salud. La conclusión fue clara: las intervenciones artísticas hospitalarias reducen la ansiedad preoperatoria, mejoran el bienestar emocional durante la hospitalización y favorecen la recuperación postoperatoria.
A nivel fisiológico, el humor terapéutico reduce el cortisol y activa la liberación de endorfinas y serotonina. Un paciente con menos miedo coopera mejor y puede vivir el proceso con menos sufrimiento. Este acompañamiento también ayuda a reducir el estrés de los profesionales sanitarios en entornos de alta presión.
Fuimos la primera ONG de Europa acreditada para acceder al área quirúrgica y acompañar a pacientes pediátricos durante la inducción anestésica en el hospital SJD Barcelona contribuyendo a una experiencia menos traumática para el niño y su familia.
Cristina y Sergi, familiares de niño atendido en el hospital, los pallapupas “son igual de esenciales como puede ser un traumatólogo o un cirujano en el hospital, pero en cambio ellos trabajan la salud emocional. El humor tiene un impacto transformador: cambia la manera de afrontar la enfermedad o las intervenciones.”
03/ Veinticinco años haciendo del cuidado emocional un derecho
Lo que comenzó en Sant Joan de Déu se ha convertido en una forma diferente de entender la atención sanitaria. Hoy Pallapupas está presente en siete hospitales y centros sociosanitarios de Cataluña y ha acompañado emocionalmente a más de tres millones de personas.
Son veinticinco años de experiencia, evidencia y trabajo junto a los equipos sanitarios, demostrando que el cuidado emocional no es un complemento, sino una parte esencial de la asistencia.
Con este recorrido, el 25 de junio de 2026 comparecimos ante la Comisión de Salud del Parlament de Catalunya como portavoces del sector y testigos de una práctica consolidada. El mensaje era claro: Cataluña cuenta con experiencia, conocimiento y evidencia para reconocer el cuidado emocional como parte estructural del sistema público de salud.
No como un proyecto piloto. No como una excepción que dependa de la continuidad de una convocatoria. Sino como un derecho garantizado, con un marco normativo propio y una financiación estable.
Porque el cuidado emocional no es un lujo. Es una necesidad esencial. Y después de veinticinco años acompañando a millones de personas en los hospitales, hay una certeza que guía nuestro trabajo: las emociones también curan.
Veinticinco años después de aquel primer sí de Sant Joan de Déu, el camino recorrido nos llena de esperanza. Hemos aprendido, junto a los equipos sanitarios, que las emociones también curan. Y confiamos en que el sistema sanitario público sabrá incorporar esta certeza de manera estable y permanente.

