Mª Jesús Martínez Beltrán
Dra. en Biomedicina, Máster en Biomecánica y Grado en Fisioterapia.
Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios. Universidad Pontificia Comillas. Madrid.
Lucía Cuéllar Marín
Dra. en Biomedicina, Máster en Profesorado y Dirección de Enfermería y Diplomada en Enfermería.
Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios. Universidad Pontificia Comillas. Madrid.
En un mundo cada vez más interconectado y diverso, la formación de los futuros profesionales de la salud debe estar alineada con los retos sociales, culturales y éticos del presente.
La Universidad Pontificia Comillas, a través de su Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia «San Juan de Dios», ha dado un paso significativo al implementar la metodología de Aprendizaje-Servicio (ApS) en el Trabajo Fin de Grado (TFG) del Grado en Enfermería en el curso académico 2024-2025, ofreciendo a los estudiantes una experiencia educativa que va más allá de la teoría para integrar la práctica comunitaria y la reflexión crítica.
Este enfoque, basado en el servicio a la comunidad y la participación de los estudiantes, no solo enriquece su formación académica, sino que también promueve la humanización de la enfermería en contextos de diversidad y vulnerabilidad social. Se presenta una reflexión sobre la experiencia vivida por tres estudiantes en el marco del TFG, con especial énfasis en la humanización, la salud y la transculturalidad como elementos clave del aprendizaje.
1/ La metodología ApS en el TFG de Enfermería: un enfoque integral con impacto en los estudiantes y en la comunidad.
La implementación de la metodología ApS en la asignatura de TFG es una respuesta innovadora ante la necesidad de generar una formación más práctica y transformadora para los futuros profesionales de la salud. A través de este enfoque, los estudiantes no solo se enfrentan al reto de desarrollar un trabajo académico, sino que también se comprometen con un servicio real dirigido a una institución con carácter solidario, en este caso, la Fundación Juanjo Torrejón, que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad social.
Este proceso permite a los estudiantes aplicar su aprendizaje teórico en un contexto real, promoviendo no solo la adquisición de competencias técnicas, sino también de habilidades, humanas y sociales.
2/ Humanización en la atención sanitaria: un valor imprescindible.
La humanización en la atención sanitaria es uno de los pilares fundamentales de la enfermería. No se trata solo de ofrecer cuidados técnicos, sino de comprender al paciente como un ser integral, con emociones, historias, valores y creencias propias. En este sentido, los estudiantes de Enfermería en el TFG participaron de una vivencia significativa que les permitió integrar la humanización de forma práctica dentro de su futuro ejercicio profesional.
La Fundación Juanjo Torrejón, donde los estudiantes llevaron a cabo sus intervenciones, trabaja principalmente con personas en situación de exclusión social, inmigrantes, mujeres, personas mayores, adolescentes y niños en situación de vulnerabilidad. Este contacto directo con realidades de gran desigualdad social les permitió a los estudiantes experimentar de primera mano los desafíos que enfrentan estos grupos, particularmente en cuanto al acceso a la salud y la educación sanitaria.
La actividad realizada por los estudiantes fue diseñada para atender las necesidades detectadas, aplicando sus conocimientos en salud pública, educación para la salud y atención comunitaria, así como una labor de orientación sanitaria a personas inmigrantes. Así, no solo trabajaron desde el conocimiento técnico, sino también desde la empatía y la solidaridad, componentes esenciales en la enfermería y en la humanización del cuidado.
3/ Salud y Transculturalidad: desafíos y oportunidades en la atención a la diversidad.
La transculturalidad es otro de los aspectos fundamentales que se integró en este proyecto. En un entorno globalizado, la diversidad cultural se convierte en una variable clave para tener en cuenta en la atención sanitaria. En la Fundación Juanjo Torrejón, los estudiantes interactuaron con personas procedentes de distintos países y contextos culturales, lo que les permitió comprender la importancia de adaptar la atención a las diferencias culturales. La salud no es un concepto universalmente entendido de la misma manera en todas las culturas. Las creencias, valores y costumbres pueden influir en la forma en que una persona percibe y accede a los cuidados de salud. Por ello, los estudiantes centraron su colaboración en adaptar sus intervenciones a la población con la que trabajaron y ofrecer cuidados respetuosos con las particularidades culturales de los individuos.
Específicamente uno de los trabajos tuvo como objetivo mejorar el acceso de la población inmigrante al sistema sanitario español. Identificó las principales barreras que enfrentan estas personas —como los trámites administrativos, el desconocimiento del sistema y las dificultades idiomáticas—, y propuso una intervención orientada a facilitar la información sanitaria. Según palabras de los estudiantes: “Realizar el TFG a través del Aprendizaje y Servicio en colaboración con la Fundación Juanjo Torrejón ha sido una experiencia muy enriquecedora. Nos permitió identificar barreras en el acceso al sistema sanitario para personas inmigrantes y actuar intentando reducirlas, generando un impacto social. Además, el trabajo en equipo con los compañeros y el apoyo de nuestras tutoras hicieron que la experiencia fuera aún más especial y motivadora, permitiéndonos aprender juntos y sentirnos acompañados en todo momento”.
3/ El futuro de la Enfermería desde la humanización y la solidaridad
La implementación de la metodología ApS en el TFG ha sido una vivencia marcada por el compromiso activo de los estudiantes, que ha impactado tanto en ellos como en los profesores que tutorizaron los trabajos desde la universidad. Igualmente tuvo impacto para las personas que forman parte de la Fundación Juanjo Torrejón. Los estudiantes no solo abordaron las necesidades más urgentes de la comunidad, como fueron el apoyo al empleo, la integración social y el cuidado de las personas mayores, niños y adolescentes, sino que también contribuyeron a mejorar la calidad de vida y promover la salud pública de las personas que participaron.
Este proyecto de ApS demuestra que el futuro de la enfermería no solo se basa en avances tecnológicos y científicos, sino en la capacidad de los profesionales para ofrecer un cuidado que esté profundamente basado en la humanidad, la empatía y la solidaridad. El aprendizaje vivido no solo enriquece las competencias profesionales de los estudiantes, sino que los convierte en agentes de cambio social. Con una visión profunda de la importancia del respeto, la inclusión y el cuidado, los estudiantes comprenden que el verdadero objetivo de su profesión es cuidar con el corazón, sin barreras y sin juicios.
Como dijo san Juan de Dios: “Bueno será que nos ayudemos los unos a los otros«.

