Un cielo triste no convence. No se juega con el diablo. Obituario de un inmortal.
Jorge Vilaça
Sacerdote, coordinador de la Pastoral de la Salud y asistente espiritual en hospitales privados. Braga (Portugal)
A través de la ficción satírica que anuncia la muerte del Diablo, el P. Vilaça propone una reflexión crítica sobre la transformación contemporánea del imaginario del mal y su desplazamiento desde las categorías religiosas tradicionales hacia nuevas formas de violencia cultural, tecnológica, política y social.
Mediante el recurso de la crónica periodística ficticia, la ironía y la parodia de los lenguajes mediáticos, eclesiales y digitales, el relato cuestiona la pérdida de relevancia del demonio como explicación del mal, al tiempo que evidencia la persistencia de dinámicas destructivas encarnadas en el narcisismo, la desinformación, la inteligencia artificial deshumanizada, los discursos de odio y las nuevas formas de manipulación colectiva.
El texto entrelaza referencias bíblicas, teológicas, culturales y populares para explorar la vigencia simbólica de la figura del Diablo en una sociedad secularizada y plantea, desde el humor, una reflexión sobre la responsabilidad humana en la producción del mal. La sátira se convierte así en un instrumento hermenéutico que invita a reconsiderar la relación entre fe, cultura contemporánea y discernimiento espiritual.
Palabras clave: Diablo, Humor , Secularización, Mal, Espiritualidad
In this satirical fiction announcing the death of the devil, Fr Vilaça offers a critical reflection on the contemporary transformation of the imaginary of evil and its shift from traditional religious categories towards new forms of cultural, technological, political and social violence.
By using fictional journalistic reporting, irony, and parody of the digital, media and ecclesiastical languages, this narrative questions the declining importance of the devil as an explanation for evil, while highlighting the persistence of destructive dynamics embodied by narcissism, disinformation, dehumanised artificial intelligence, hate discourses, and new forms of collective manipulation.
The text intertwines biblical, theological, cultural and popular references to explore the symbolic relevance of the figure of the devil in a secularised society and, in a humorous vein, it presents a reflection on human responsibility in the production of evil. In this way, satire becomes a hermeneutical tool that invites us to reconsider the relationship between faith, contemporary culture and spiritual discernment.
Keywords: Palliative care, good humour, humanisation, therapeutic relationship, quality of life.
La Dirección General de Actividades Sagradas acaba de comunicar con pesar que el Diablo ha fallecido. La noticia se ha publicado hace unos minutos en la página web oficial de este organismo, murió-la-muerte.es.
Ha muerto Satanás, también conocido por sus más cercanos como Satán, Lucifer, Mammón, Azazel, Asmodeo, Belcebú, demonio, dragón, demonio, Baal, infernal, acusador, zurdo, diablo, cornudo, Moloc, rabudo, legión, Leviatán, bestia, adversario, tentador, príncipe de los infiernos, «culpable de todo», chivo expiatorio, maestro de la risa demoníaca.
El portavoz de la Policía Judicial informa de que se ha hallado el cadáver de un ser espiritual que desprendía un intenso olor a azufre, aunque no era tan horrible como lo pintaban. En un primer análisis, afirman los inspectores, se sospecha que no resistió los tormentos del pensamiento científico, la indiferencia letal de los religiosos, la capacidad autodestructiva de los humanos, la falsificación de almas mediante virtualizaciones, la proliferación de mentes atolladas y la lucha feroz de los tiktokers neopentecostales.
Sin embargo, las investigaciones siguen en marcha y los forenses no descartan la hipótesis de un crimen pasional, dado el hallazgo de una nota enigmática junto al cadáver del difunto que —según hemos podido comprobar de primera mano— dice lo siguiente: «¡Te las estás buscando, cornudo! ¡Las vas a pasar canutas!». Por lo tanto, sigue abierta la hipótesis de que alguien pueda haber matado al inmortal diablo. Se esperan los resultados de la autopsia que, según advierten, podría ser inconclusa debido a la inmaterialidad del ser.
La hipótesis del suicidio, por el momento, tampoco se ha descartado. Incluso tras largos años de caos perfecto y de maquinaciones sumamente ingeniosas, circulaban rumores sobre su deterioro funcional: le diagnosticaron síndrome de inutilidad progresiva y sus apariciones públicas denotaban descuido profesional. «Ya no hay pecadores de verdad ni candidatos a santos», fue la última publicación que el diablo compartió en las redes sociales, fechada el pasado viernes 13, a la que reaccionaron 3 personas con un emoji llorando y 666 comentarios con «amén» seguidos de un emoji de manitas levantadas, realizados en su mayoría desde cuentas falsas.
De hecho, corrían rumores de que el director de Recursos Humanos de Sheol lo había acusado de falta de innovación en el narcisismo, y hay testigos que afirman que pasaba menos tiempo mirándose al espejo. Los psicólogos no le habían encontrado utilidad terapéutica y los psiquiatras lo etiquetaron como disociativo conversivo, derivado de traumas infantiles. Los asistentes espirituales y religiosos siempre decían que «con el diablo no se juega», pero no conocemos su postura oficial. Los representantes religiosos —que ya no estudian angelología en las facultades y están ocupados en causas sociales— tampoco se prestan a grandes sermones. Oficialmente, la Iglesia Católica ha redactado una decena de documentos a favor de su existencia, porque la Biblia no les permitía escribir lo contrario. Del lado del diablo (es decir, de su existencia) se mantienen la Asociación Internacional de Exorcistas, algunos grupos carismáticos, los cineastas de Hollywood, muchos militantes sin causa y una multitud anónima que, por vergüenza, permanece completamente en el anonimato.
Últimamente, al pobre diablo ya no lo invitaban (más bien lo habían echado, según dicen) a las grandes fiestas de carnaval de Verín y Xinzo de Limia, al Carnaval de Villanueva de Valrojo famosa por sus diablillos y sus sonajeros, a la Vijanera, en el pueblo do Silió, ni siquiera a las celebraciones en honor a su arte en Sitges (el Ball de Diables), ni siquiera al imaginario Halloween.
En el infierno, las reacciones ante la muerte del diablo han sido moderadas. El maestro fogonero y los verdugos infernales temen que la empresa les despida. El comunicado oficial en Al Rojo Vivo afirma: «Descansa en paz, hermano. Hacemos un llamamiento a la unidad de los creyentes. El puesto de nuestro padre lo ocupará un influencer con ideas nuevas. ¡Maldito seas!». Inmediatamente surgieron cientos de comentarios: «Que deje de avergonzarnos de una vez por todas» y también «¡Queremos un nuevo padre!» o «devil forever» y «manifiestamente una noticia exagerada». Mientras tanto, el poder de las tinieblas anunció que se ha constituido en las Cortes Generales una comisión de investigación que posiblemente no llegará a ninguna conclusión.
El Diablo será sustituido en su misión —de forma provisional— por un algoritmo dictatorial de inteligencia artificial, con un 0,1‰ de empatía y de opinión propia, entrenado para difundir —de forma gratuita— contenido xenófobo y racista a través de las redes sociales, con vistas a evolucionar hacia un tutorial de contenidos suicidas y homicidas.
Sabemos que, en el cielo, el ambiente es de tensión. El Arcángel Miguel está apesadumbrado y ha afirmado en nombre de los excombatientes del ejército celestial: «¿A quién combatiremos ahora? Lamentamos la pérdida de nuestro archienemigo, con quien pasamos buenos momentos en la infancia. En el fondo, ¡era un buen espíritu! ¡Vuelve, hermano, estás perdonado!».
Dios Creador aún no se ha pronunciado oficialmente, pero alguien nos ha confiado su desahogo al enterarse de la noticia: «¿No os dije que esto iba a pasar? ¡A mí me pasó lo mismo!».
Jesucristo aún no ha hecho declaraciones, ya que se encuentra de visita oficial en el purgatorio.
Otra declaración esperada era la de San Benito, quien le dedicó un misterioso poema en mayúsculas: “CRUX SACRA SIT MIHI LUX. NON DRACO SIT MIHI DUX. VADE RETRO SATANA. NUNQUAM SUADE MIHI VANA. SUNT MALA QUAE LIBAS. IPSE VENENA BIBAS”.
Algunos líderes religiosos han decretado oraciones de maldición; un político astuto —que prefirió permanecer en el anonimato por miedo a represalias— exigió responsabilidades al Gobierno. El Papa publicó en la red social X un sencillo emoji con una caldera de agua bendita; un terapeuta holístico convocó una limpieza energética colectiva; un foro de hechos bíblicos sacados de contexto creó el hashtag #diablosehaidodelgrupo. Más efusivas fueron las reacciones de los autores de libros de autoayuda, que celebraron la salida definitiva de escena del maestro de la sospecha afirmando que «hay quien teme que el miedo se acabe».
El diablo, un ángel de Dios en su origen y espíritu inmortal, fue el primero en rebelarse contra el eterno y benevolente gobierno del paraíso. Fundó su propia empresa, con capital procedente de un paraíso fiscal, augurando un proyecto de futuro en el sector del comercio de la libertad.
Deja como legado a sus hijos
la letra pequeña de los contratos que firmamos con una cruz (¡vade retro!),
una economía sólida que mata (¡vade retro!),
infinitas reuniones de comunidad de propietarios de las que todos huyen (¡vade retro!),
noticias falsas que se difunden viralmente (¡vade retro!);
un diccionario de palabras de odio (¡vade retro!)
una enciclopedia de entidades religiosas falsas (¡vade retro!)
piedras milagrosas y horóscopos que predicen el futuro (¡vade retro!)
una serie de maldiciones y mal de ojo (¡vade retro!).
Por lo tanto, pueden darse por extintos los baños de sal gruesa (tres veces por semana), los ahumados con romero y ruda, las unciones con aceite santo en los marcos de las puertas, el exorcismo menor en el bautismo católico y el Credo bautismal.
Mientras tanto, se aceptan propuestas para las palabras que se grabarán en su lápida. En este momento, la propuesta más votada es «¿Muerto? ¡Nunca lo estuve!», seguida de cerca por «condenado a vivir eternamente». Los horarios y lugares de las celebraciones fúnebres se anunciarán oportunamente. A la familia en duelo le expresamos nuestro más sentido pésame.

